¿Cómo lidiar con compañeros tóxicos? [Tipos y 6 pasos]

La toxicidad, agresividad y abuso son cada vez más rechazados en los ambientes de trabajo de hoy en día, pero eso no significa que no existen.

Es clarísimo que las actitudes negativas antes mencionadas traen malos resultados en el marco de las relaciones humanas y esto afectará nocivamente el entorno. En este sentido el ámbito laboral no se salva.

Pero pese a que hay total acuerdo por parte de los expertos, aún existen personas que insisten en tener comportamientos tóxicos en sus trabajos.

La mejor manera de lidiar con compañeros tóxicos es controlar tus emociones para que estas no se lleven lo mejor de ti en un desatino. Intenta ser más comprensivo que lo que actualmente eres. Haz un diagnóstico claro de la toxicidad con la que te estás topando. Evita los choques, y las venganzas personales. Preocúpate por plantear límites claros y esfuérzate porque estos sean ejercidos. Finalmente, recuerda que un buen desempeño será la mejor arma contra cualquier injusticia u oposición de tus compañeros.

Estas personas tóxicas destruyen, con su mal comportamiento hacia los demás, las energías y la creatividad de los equipos de trabajo.

Obviamente lo anterior traerá consigo resultados deficientes en el funcionamiento del departamento en cuestión.

Además, dicho equipo de trabajo perderá credibilidad con el resto de la organización, ya que siempre los aspectos negativos y los conflictos entre personas ocultan las demás características positivas del grupo.

Hay que tratar de neutralizar los efectos negativos del comportamiento de un compañero de trabajo tóxico y por eso es tan importante conocerlos y saber cuál es la forma correcta de tratarlos.

¿Cuáles son los tipos de compañeros tóxicos?

En primer lugar tenemos al chismoso, que se termina por convertir en hipócrita.

Es muy común y se trata de un compañero de labores atenta contra la paz del equipo a través de su afán por destruir a los demás con sus historias (falsas y reales).

Otro muy común en los equipos de trabajo es el sabelotodo.

Este personaje tiene ciertos talentos en sus labores, pero los impone de forma destructiva al descalificar los puntos de vistas de los demás.

Es decir, sus ideas son las únicas valederas.

Luego contamos al protagonista, esta persona es muy nociva y peligrosa. Ya que se dedica a atacar a los demás, para favorecer sus ideas.

A este tipo de gente le gusta tener el control y dominar la escena. Es más peligroso que el sabelotodo.

Un protagonista también funciona como un ente envidioso cuando sus ideas no son las que dominan.

En cuarto puesto conozcamos al negativo. Este elemento siempre causa desmotivación entre los miembros de equipo.

Esta desmotivación viene por su forma desalentadora de ver las cosas, dejando mal las ideas de otros compañeros al considerar que fracasarán.

Lo más terrible de todo es que él mismo no propone ninguna idea.

Luego está la víctima. Este tipo de persona siempre deja ver a los superiores que el resto de los compañeros le hacen algún tipo de daño, bien sea por afectar su desempeño o por recibir maltrato.

Finalmente está el explosivo. Este tipo, en algún momento, deja ver su lado monstruoso con hostilidad con quien se le atraviese.

Si en algún momento se siente bajo presión sencillamente explota arruinándote el día.

O quizás, se haga un bully con aquellos que considera son más fáciles de trabajar a través de burlas.

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¿Has pensado que existe alguno de estos “modelos” a tu alrededor? No te preocupes y más bien ocúpate porque ahora te diremos cómo lidiar con ellos.

6 pasos para lidiar con compañeros laborales tóxicos

1. Ten cuidado con tus emociones

Como casi todo en la vida, en este tipo de incómodas circunstancias siempre nuestras emociones pueden presentarse: es natural.

Pero debemos tratar que ellas (las emociones) no piensen por nosotros.

Desde niños hemos tratado con gente hostil o molesta, es entonces normal que en algún punto nuestro yo visceral aparezca, pero jamás debemos perder el control.

Actuar emocionalmente te puede hacer caer al nivel del sujeto tóxico y eso no será una estrategia efectiva.

No se trata de que no hagas nada al respecto, pero tus decisiones y acciones para neutralizar al sujeto tóxico deben ser realizadas con cabeza fría.

Así podrás establecer los límites para la acción tóxica del sujeto, con lo cual tú empezarás a marcar distancia (a pesar de tener mucha proximidad por ser compañero de trabajo).

Cuando tus límites hayan sido conocidos, empezarás a sentirte menos afectado por el problema de comportamiento del sujeto tóxico.

2. Sé más comprensivo

Los problemas de toxicidad en una persona, en la mayoría de los casos, tienen que ver con conflictos internos y problemas familiares, los cuales traslada al trabajo.

En ese sentido, quizás debes ser más amable con él. Aunque lo tenga merecido, no le muestres rechazo, sino empatía.

Sabemos que con esto hay que ser cuidadoso, ya que si nuestro elemento tóxico tiene tendencias al abuso, puede que confunda tu amabilidad con oportunidad para seguirse luciendo.

Por ello lo mejor es ser amigable, pero marcando tus límites y territorio.

Incluso cuando te sea posible puedes ayudarlo en alguna tarea.

Si el compañero es tóxico debido a problemas, es necesario asegurar que dichos problemas no crezcan en el entorno laboral que comparten.

Recuerda que con límites bien establecidos, la ayuda que le brindes no te traerá problemas a ti, y hay posibilidad que la conducta inaceptable disminuya en general o al menos entorno a ti

3. Diagnostica bien

En este punto te recomendamos establecer claramente, con cuál tipo de compañero tóxico estamos tratando.

Es decir, debes definir si es chismoso, sabelotodo, protagonista, negativo, víctima o explosivo.

Puede ser que operen en esa persona varias de estas características a la vez, pero igual debes establecer cuál es su maña predominante.

Ello te ayudará a escoger el antídoto correcto para cada enfermedad.

Por ejemplo si es chismoso, evita en lo posible escuchar sus charlas destructivas, no seas parte de su público o campo de acción.

También trata de mantener los elementos que te sean de cuidado en discreción e incluso secreto con respecto a él. No queremos que tú seas objeto de sus chismes.

Ahora, si hablamos de un protagonista, cuando se quiera lucir déjalo ser. Que hable sobre sus maravillas lo que quiera.

Está al tanto de que si lo ignoras de forma evidente y repulsiva, lo pondrás en modo de ataque directo, y a estos tipos es mejor evitarlos astutamente.

Concéntrate en tus propias tareas y no pierdas tiempo poniéndole atención a sus “puestas en escena”. Verás que pronto te dejará de hacer peso.

4. Nunca contraataques

Hay que tener noción de que las personas que se comportan de estas maneras impropias, lo hacen bien sea por deficiencias o traumas desde su infancia o por presiones en el hogar.

Es decir, muchas veces ese mal comportamiento es una especie de escape o desahogo para sus conflictos internos.

Por ello, en los ambientes de trabajo donde se presentan compañeros con actitudes incorrectas, ofensivas o violentas, lo mejor es no contraatacar con ese mismo tipo de armas.

Tú no puedes caer tan bajo como esa persona. Tu papel principal debe ser evitar que esas actitudes te afecten.

Y a la vez tienes que servir de elemento que motive un cambio y una mejoría en la situación.

Recuerda que la agresividad trae más agresividad. Y eso es lo contrario de lo que se espera de tu rol en el problema.

Cuando respondemos a la toxicidad con más toxicidad lo que se hace es dar refuerzo a las actitudes del sujeto problema.

Es decir, esa persona sentirá que su estrategia de desestabilización de la paz tiene resultados acertados.

Al responder con tranquilidad y madurez dejas constancia de tus valores y capacidades de líder.

Las actitudes anteriores dejarán al agresor descompuesto y con la sensación de haber recibido un ejemplo a seguir.

5. Construye tus límites

Estamos claros que las estrategias que te indicamos principalmente se enfocan en evitar la disputa directa, pero existe el momento ideal para manifestar descontento.

Tampoco te puedes dar el lujo de ser demasiado permisivo. No puedes dejar que avance demasiado el tiempo y la situación salga de control.

En su momento propicio (si las estrategias anteriores no acaban con el problema) debes enfrentar respetuosamente al colega.

Debes dejarle claro que está siendo abusivo. Si no se actúa a tiempo, se estaría enviando un mensaje erróneo acerca de que su mala actitud es correcta y aceptada.

En ese momento les estarás presentando tus límites. Eso llevará la relación a una necesaria sinceridad.

Esta sinceridad de la que hablamos, le dejará en claro qué acciones son violatorias de tu bienestar.

Cuando el abusador tóxico esté avisado de eso, no tendrá escusas que justifiquen sus actos.

Simplemente sabrá que una agresión se considerará como tal con sus respectivas repercusiones.

Incluso si consideras que hace caso omiso a las razones que tú le expongas, tendrás carta moral indiscutible para acudir a los superiores a formalizar la queja.

6. Un buen desempeño nunca perderá

Si hay algo en lo que debes tener plena seguridad es que el arma que te dará la victoria es tu talento y buen desempeño.

No importa que haya personas confabuladas en tu contra, o que se levante un muro de chismes dañinos.

Por eso, antes de ponerte a pensar en la toxicidad de tu colega, concéntrate en tus labores.

Busca siempre la mayor eficiencia con esfuerzo y tus habilidades te llevarán a una indiscutible eficiencia.

Además, hoy en día las empresas están orientadas a buscar más la colaboración entre sus miembros para cumplir las metas, que la competencia entre estos.

Es más valioso alguien con talentos y proactivo, que una persona tóxica y competitiva.

Es un hecho ya bien conocido en el mundo laboral actual: ¡lo tóxico no sirve!

Por ello, en algún momento el sujeto tóxico será inevitablemente prescindible. Confía en que esa combinación de actitudes maduras y con buenos valores, conjuntamente con tus talentos, eficiencia y eficacia te dará una segura victoria sobre tus compañeros tóxicos y lo mejor te asegurará éxitos siempre.

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