5 ventajas de trabajar en una empresa pequeña

Los trabajos en la empresa pequeña se ven dominados por un ambiente de más afinidad entre empleados y jefes y, en la mayoría de los casos, el ambiente es mucho menos estresante.

Las principales ventajas de trabajar en una empresa pequeña son la habitual simpleza en los procesos de incorporación y reubicación de personal, la probable participación en la evolución de la compañía, la competencia y la cercanía con los demás empleados de todas áreas, la posibilidad de adquirir experiencia en distintas cuestiones que hacen a estas áreas y la menor burocracia a nivel general.

Son muchos los que al estar desempleados y ver una vacante en una empresa de menos de 100 empleados se sienten contentos de apostar por una oportunidad allí.

Así que si estás en esta situación y no te decides entre aplicar para una empresa local o una transnacional de más de 1000 empleados, aquí te diremos lo bueno que puede ser pertenecer a una nómina muy reducida.

¿Nos acompañas?

1. En cuanto a las entrevistas y los ascensos

Las entrevistas forman parte de los momentos más temidos por quienes están buscando un empleo, pero este nerviosismo suele ser mucho menor en una pequeña empresa.

La razón es que los canales de entrevistas no suelen ser tan complejos y estrictos, sino que probablemente sea el mismo dueño el que realice el trabajo.

Todo esto trae como resultado que las personas puedan darse a conocer con más facilidad a quien toma las decisiones y no esperar a que los documentos vayan pasando de mano en mano como ocurre en grandes empresas.

Además, en las grandes empresas suelen darse distintas fases de valoración, como la entrevista con el reclutador, con un psicólogo, test de personalidad, entre otros.

Pero además de eso, el trabajo es valorado con mucha más facilidad y eso da opción a obtener ascensos o aumentos de sueldo sin muchas trabas.

El dueño ve tu trabajo y decide si lo haces bien o no y si te mereces una recompensa a cambio, ya sea anexando un bono a fin de mes o subiendo el salario base.

A partir de allí el resultado es claro: si te has esforzado, tu ascenso llegará antes de lo que esperabas.

Claro, también se debe tomar en cuenta que a lo mejor no estén planteados tantos puestos que ocupar por encima del que tienes, pero si te vuelves un recurso humano muy valioso, se eliminarán razones para no mantenerte feliz.

Es necesario tomar en cuenta también que en una gran empresa lo más probable es que solo te conozcan tus compañeros de puestos contiguos y tu jefe inmediato.

No obstante, en la pequeña empresa serás un miembro importante del equipo, con nombre y apellido y no un número que se suma a la cantidad total de personal activo en la nómina.

Esto, aunque no lo parezca, tiene una importancia significativa en el valor que tenemos sobre nosotros mismos (autoconcepto).

2. Participación activa en la evolución de la empresa

Seguro más de una vez se te ha ocurrido una buena idea que pueda ayudar a la empresa en sus asuntos cotidianos, por ejemplo, a mejorar un proceso.

Está claro que en una gran empresa las posibilidades de que esta buena idea se tome en cuenta son muy bajas porque se tienen manuales de organización, directrices muy específicas y si se realiza algún cambio en la forma de ejecutar las actividades es porque ha pasado por una gran cantidad de reuniones.

Pero en una pequeña empresa esto no es para nada así. Si realizas de forma manual un trabajo y pasas tiempo en él pero sabes que existe una mejor manera de avanzar, con decirlo es mucho más probable que lo tomen en cuenta.

Y que tú reduzcas en buena medida el esfuerzo que haces cada día, si aplica.

Esto se debe a que los canales de comunicación están más accesibles y no existe tanto protocolo para informar a los superiores sobre algo como esto.

Pero no solo se refiere a temas específicos de gestión del trabajo, también puede aplicar a otras áreas como la organización efectiva del espacio, el uso de recursos tecnológicos y demás acciones de esta naturaleza.

3. La competencia y las relaciones interpersonales

Ejercer la profesión en una empresa pequeña reduce las posibilidades de tener competencia porque, en la mayoría de las oportunidades, las unidades son muy reducidas en cuanto al número de personas asignadas.

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Por esta razón, en caso de que un jefe renuncie existen muchas probabilidades de ser seleccionado para asumir ese nuevo rol.

Pero además, supone que no existan comparaciones entre tu trabajo y el de un compañero que ejerce las mismas funciones.

De hecho, cuando en las grandes empresas esto se da, los efectos para los involucrados tienden a ser desagradables.

En el caso de las relaciones interpersonales, resulta mucho más fácil que los miembros de la empresa se lleven bien y que puedan sentirse más compenetradas con los objetivos del negocio.

Todo esto resulta muy beneficioso para el dueño porque conseguirá un ambiente de trabajo más agradable y eso facilitará que el trabajo fluya mejor.

Es un hecho que en grandes empresas a veces se tienen tantas ocupaciones que lo menos que el personal se preocupa es por saber quién es la persona que ocupa la silla del escritorio contiguo. Algo deprimente, ¿no crees?

4. Diversidad de funciones

Las empresas pequeñas, por el poco personal, siempre asignan una cantidad de funciones a cada empleado que pueden ser más o menos diferentes entre sí.

Esto trae como beneficio que se pueden aprender muchas cosas distintas al mismo tiempo, lo que ayudará a forjarse un mejor perfil y a aumentar las habilidades que se tenían hasta ahora.

Por ejemplo, una persona que ejerce el trabajo de control de personal, también tendrá oportunidad de aprender sobre gestión administrativa, funcionamiento de una Pyme, entre otros.

No se trata de servir como personal explotado, sino verle el lado positivo a las oportunidades de crecimiento y experiencia que este tipo de organización es capaz de ofrecer a sus empleados.

5. Menos burocracia

Un tema que a muchas personas molesta de un trabajo de oficina en las grandes empresas es el tiempo que se puede llegar a perder en labores de papeleo.

Aunque en sí misma la finalidad es asegurar la buena disposición de los fondos de la empresa, en la realidad es un tema que puede ralentizar los trabajos y hacer que los empleados pierdan mucho el tiempo.

Pero en las pequeñas empresas esto no será así porque las decisiones suelen ser tomadas por el dueño con rapidez, aprobando o desaprobando a libre criterio y apostando a la celeridad en todo el camino.

¿Hace falta un nuevo tóner? Con llamar a la empresa proveedora y girar el cheque o pagar en efectivo es más que suficiente.

En el caso de la gran empresa este solo hecho equivaldría a miles de hojas y hojas de trámite.

Desventajas de trabajar en una empresa pequeña

Aún con todo lo anterior, vale la pena fijarse en que también existen aspectos que no son muy beneficiosos cuando los comparamos con las grandes empresas.

Esto se debe, en principio, a que las grandes empresas disponen de muchos más recursos para proveer a sus empleados a través de distintas vías.

Entre estos tenemos:

  • Capacitación: las pequeñas empresas tienen los recursos más limitados y eso les lleva a reducir en buena medida sus gastos e inversiones, donde caen los planes de capacitación no indispensables.
  • Sin beneficios laborales: las grandes empresas son las que generalmente poseen sindicatos que diseñan contrataciones colectivas. En el caso de pequeñas empresas, los beneficios pueden ser bastante reducidos.
  • Salarios: aunque pueden llegar a ser muy competitivos en determinado momento, es necesario ofrecer un valor muy elevado a la empresa para que puedan considerar aumentos de sueldo regulares.
  • Pocos o nulos niveles de ascensos: puede ser más fácil ascender, sí, pero si la empresa solo tiene 5 o 6 trabajadores no existirán razones válidas para crear una estructura organizacional muy compleja que amerite cargos altos.
  • Instalaciones: aunque no es un hecho que siempre sea así, es bien sabido que las instalaciones donde funciona una empresa pequeña tienden a ser mucho más sencillas. En el caso de las grandes empresas siempre vemos espacios grandes provistos de todo el equipamiento para ejecutar bien las tareas.

Entonces, ¿Merece la pena trabajar en una empresa pequeña?

La respuesta a esta pregunta es de carácter individual y tendrá mucho que ver con nuestra formación y los objetivos que esperamos alcanzar en el corto, mediano y largo plazo.

En líneas generales, trabajar en una empresa pequeña tiende a dar la imagen de menor estabilidad laboral pero eso va muy enlazado con lo que somos nosotros como trabajadores.

Al final, las grandes depresiones económicas de la historia se han llevado por delante a muchas empresas de buen tamaño, dejando a miles de personas desempleadas.

Sin embargo, algunas pequeñas empresas han logrado sobrevivir a estos embates, aplicando medidas de mucha creatividad y que le han resultado bien.

En todo caso, lo que sí se puede asegurar es que la peor condición se obtiene estando de paro.

Por ende, si no eres muy amante de trabajar en una empresa pequeña pero es lo que está disponible, no dudes en aprovecharla porque no sabes en qué momento te podrías llevar una sorpresa inesperada. Más adelante podrás realizar los cambios que consideres pertinentes para trabajar en tu lugar soñado.

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