Cómo responder en la entrevista de trabajo [Guía y ejemplos]

Responder a preguntas que tienen que ver con nosotros mismos es quizás una de las tareas más complejas a la hora de enfrentarse a una entrevista de trabajo porque nos hemos preparado muy poco para ello.

Todo se ha orientado más a la experiencia, los cursos, la titulación, entre otros; dejando en el asiento del coche nuestro lado más humano.

La mejor manera de responder en la entrevista de trabajo es manteniendo la calma y enfocándose en situaciones laborales o personales pasadas que puedan relacionarse a la pregunta. Apunta tus respuestas siempre a los resultados que has conseguido en circunstancias pasadas y trata de que estos sean comprobables y medibles.

Ahora mismo piensa, ¿Qué harías si te cuestionan sobre tus fortalezas y debilidades? ¿Responderías con facilidad o se te haría un verdadero quebradero de cabeza?

De cualquier manera lo que queremos es ayudarte, así que hoy te daremos algunos tips para que salgas airoso de este tipo de interrogatorios.

Calma y enfoque

Lo primero que es necesario rescatar para que lo siguiente tenga éxito es que es indispensable contar con tranquilidad al momento de la entrevista.

Sí, sabemos que no es nada fácil y que los nervios dicen: “vamos contigo”, pero solo a través de la calma lograrás tener una mejor presentación.

¿Por qué? Pues porque al estar nervioso ocurre que:

  • No escuchas bien las preguntas.
  • Te apuras a responder con lo primero que se te viene a la mente.
  • Se atropellan las palabras y te cuesta mantener un buen hilo conductor.
  • Respondes de forma equivocada.
  • Repites una y otra vez la misma información.

Podríamos decir algunos escenarios más, pero lo más probable es que ya hayas tomado la idea.

Entonces, para encontrar la calma y el enfoque, una buena estrategia es tener un plan sobre lo que podrían preguntarte y las respuestas que podrías dar.

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Hablemos de fortalezas y debilidades

Estas forman parte de las preguntas obligatorias casi siempre y eso no hace que sean más fáciles de responder.

Porque la realidad es que nos cuesta mucho trabajo la tarea de conocernos a nosotros mismos.

El caso es que con un buen esquema de trabajo, definir un listado de fortalezas y debilidades es algo que puede llevarte poco tiempo y sacarte de un buen apuro.

Comenzamos con las fortalezas y digamos que es todo lo bueno que tienes para dar… pero en función a ese puesto de trabajo.

Un buen plan es precisar en qué eres bueno y desechar aquello que no esté ligado al plano profesional.

Por ejemplo, si haces un pie de manzana exquisito, pero el puesto será en el área de recursos humanos, no tiene sentido que lo menciones.

Ahora bien, otro caso aplica al hecho de ser ordenado, tener facilidad para manejar el ordenador y una buena capacidad comunicativa.

El asunto es un poco más complejo cuando pasamos al campo de las debilidades porque tenemos la mala percepción de que una debilidad que pueda ser tomada como beneficio para el puesto nos servirá… y no.

Esas debilidades del tipo: soy muy puntual y me encanta llegar a la oficina una hora antes, no aplica. Tampoco aquello de puedo resolver hasta 30 actividades distintas en un día (Recuerda que lo ideal es ser menos superhéroe y más humano).

La idea es que expongas un punto negativo real que tengas y que informes que ya te encuentras trabajando en resolverlo, así serás mucho más creíble.

Por ejemplo: me cuesta un poco trabajar con las fórmulas en Excel, pero estoy haciendo un curso online que me está ayudando mucho.

Tienes una debilidad, lo dices de la forma correcta y aprovechas un punto a favor de la honestidad.

Cuando te piden hablar de ti mismo

Los nervios son los que dicen presente con mayor fuerza al momento en que el entrevistador te pide que te describas, y la verdad es que es una oportunidad de oro porque ¿Quién podría venderte mejor que tú mismo?

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Pero la realidad es que no se hace nada fácil encontrar el equilibrio entre el egocentrismo y la falta absoluta de ideas, porque el entrevistador no quiere que le repitas lo que dice en tu currículum. Si te llamaron es porque ya lo leyó.

Entonces, establece un conjunto de objetivos que sean fáciles de memorizar y que puedas desarrollar a lo largo de la entrevista.

Esta es tu oportunidad para decir que sí eres el idóneo para el puesto porque, más allá de la formación académica, tienes las aptitudes para hacerle frente.

Por ejemplo:

“Provengo de una familia que se ha dedicado siempre a la pesca. Desde pequeño ya tuve contacto frecuente con muchas especies y me enamoré del mar. Apenas se me dio la oportunidad de ingresar a la universidad me decidí por la acuicultura y me ha ido bastante bien.

Cuando estoy en el laboratorio realizando estudios o salgo al campo de trabajo, me siento satisfecho de haber elegido algo para lo que nací. Es por eso que decidí postularme al puesto que tienen vacante porque sé que aquí podré aportar lo que sé y al mismo tiempo me nutriré. Para nadie es un secreto en este sector que tienen los equipos más avanzados de laboratorio”.

¿Cuáles son los objetivos en esta presentación?

  1. Informar que existe una vinculación al área desde la niñez.
  2. Definir que esa motivación primaria fue la que llevó a la profesionalización, por lo que se trata es de un deseo de vida más que de un título.
  3. Demostrar que existen herramientas personales que pueden ayudar a la empresa y que se conoce bien el trabajo que realizan.

¿Tú cómo responderías a esta pregunta en tu caso particular?

¿Por qué eres el candidato idóneo para la vacante?

Esta es una prueba en la que muchos pierden su oportunidad con facilidad porque queremos destacar como lo mejor de lo mejor que existe y la realidad es que lo que necesitas es un punto específico que te haga destacar sobre el resto.

Para formular una respuesta es indispensable tener a mano la lista de fortalezas que ya hiciste en apartados anteriores y, a partir de allí, definir cuál es la más destacable.

Intenta que sea algo a lo que la empresa pueda sacarle mucho provecho y que sea novedoso.

Por ejemplo, si sabes utilizar un software específico y muy avanzado, ese será tu punto distintivo. Si tienes facilidad para comunicarte de forma oral, sería un buen elemento para algunos trabajos.

Estrategia: reúne todas las características que de forma general debería tener un profesional en tu área y, después, completa la lista con lo que tú ofreces de forma particular. Te será mucho más fácil saber en qué eres distinto.

Lo que te motiva en un trabajo

Todos tenemos distintos elementos que motivan, pero aquí lo que se busca es conocer tus aspiraciones en torno a ese puesto de trabajo.

Sí, la idea principal de motivación es un buen salario y eso nadie lo pone en duda, pero quizás este no es el momento apropiado para decirlo.

Más bien, lo podrías orientar a elementos como: formar parte de un proyecto de envergadura, proponer nuevas estrategias de trabajo que ayuden de mejorar la eficiencia, cumplir con funciones de responsabilidad, entre otros.

Las relaciones interpersonales

En la entrevista te podrían preguntar sobre tu familia y no hay mayores misterios para decir si la tienes o no.

Pero seguramente lo que más necesiten saber es sobre el tipo de relaciones que mantienes con tus compañeros de trabajo y los jefes, porque a ningún empleador le gustan las personas que llegan a romper la armonía.

Entonces, puedes aprovechar tus experiencias pasadas para dar una imagen clara sobre ti. Por ejemplo:

“En uno de los equipos que formé parte éramos 8 personas, todos dentro de la misma oficina y el ambiente era bastante tranquilo. Almorzábamos juntos y de vez en cuando salíamos los fines de semana. Creo que todos comprendíamos que formábamos parte de un equipo y que cada uno era valioso para el logro de los objetivos. En general pienso que el trabajo es una cosa y la amistad otra, puede que usted y yo nunca lleguemos a ser los mejores amigos pero eso no significa que no podamos trabajar juntos”.

Aunque se habla en plural, dejas claro que formabas parte del respeto que había en ese grupo, de la hermandad y la solidaridad y que incluso existía amistad fuera de las paredes de la oficina, así que es una bonita percepción.

Ahora, en cuanto al jefe es otro asunto porque todos somos más o menos reacios a tener a alguien que esté por encima de nosotros.

El caso es que debes presentar una imagen que sea sumisa pero ajustada a principios y valores personales.

“En cuanto a los jefes, pues sin mayores inconvenientes y eso se refleja en las cartas de recomendación que tengo. En algunos momentos existieron discusiones pero nada más allá. Mientras se tengan las funciones claras y la comunicación fluya bien, no deberían existir problemas. Soy respetuoso y considerado, me interesa hacerlo bien siempre, sea quien sea el jefe.”

Espero que tengas de verdad recomendación de otros jefes y no que seas una persona problemática porque eso no le gusta a ningún empleador.

El caso es que valoran la sinceridad y en este caso dejamos claro que sí existieron algunos problemas, pero nada imposible de solucionar.

En una entrevista de trabajo debemos dejar claro quiénes somos a nivel humano, utilizando estrategias para ser escogidos pero tampoco presentándonos como un diamante en bruto porque nadie se lo creerá, todos tenemos defectos.

¡Pero espera, aún hay más!

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