Qué sucede si renuncio a mi nuevo trabajo: Dejarlo a la semana

¿Qué sucede si renuncio a mi nuevo trabajo? Probablemente nada. Lo primero es realizar un análisis pormenorizado de la situación. La primera semana suele ser un período de adaptación. Si la decisión es final se debe presentar la renuncia de la manera más profesional posible para no perder oportunidades futuras.

Esta es una pesadilla que todos hemos sufrido

Soñar que llegamos a un nuevo trabajo que parece el ideal pero del que luego queremos salir corriendo, es algo que les sucede a muchas personas. Confesemos que aceptar un nuevo puesto de trabajo no solo significa toda una aventura sino también un riesgo que tomar y muchas veces puede salir mal. Lo ideal es adaptarse al puesto de trabajo en los primeros días, pero si has pasado ya largas horas sin encontrar el rumbo puedes necesitar presentar una renuncia temprana.

Si de por si renunciar no es nada fácil, la situación se complica un poco más cuando no eres conocido para la empresa. Los riesgos a los que te enfrentarás probablemente sean el enojo del jefe, la decepción de la persona de recursos humanos que te hizo la entrevista y te planteó como el candidato ideal, las habladurías de los nuevos compañeros de trabajo y la posibilidad de perder ciertas oportunidades en el mercado laboral.

Uno de los riesgos es que el empleado quede mal parado frente a la empresa que hizo un gasto para el proceso de búsqueda y para su contratación y tendrá que hacer otro gasto para realizar su liquidación final. También quedará sobre el tapete el umbral de paciencia demasiado bajo (o no) del empleado, la capacidad de adaptación y la posibilidad de asumir desafíos entre otras cosas, sin embargo siempre debe primar la salud física y mental del trabajador. 

Puede pasar que no te adaptes a la cultura de la empresa, que no termines de sentirte acorde en el lugar de trabajo o que simplemente no te sientas a gusto con la compañía, o también puede ocurrir que en la entrevista laboral te hayan vendido gato por liebre y esas cuestiones te lleven a una renuncia temprana.

Lo importante aquí es que la renuncia temprana no se vuelva un hábito y que al ser consultado sobre las razones por las que una persona dejó su trabajo anterior, en una nueva entrevista laboral, deje una buena impresión con sus respuestas.

El día está dividido en 24 horas, los más entendidos en el tema aseguran que existen tres bloques de 8 horas cada uno: uno para descansar, uno para trabajar y otro para el ocio y demás actividades. Teniendo en cuenta que el trabajo ocupa uno de ellos debe ser una actividad placentera.

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La gente se ve obligada a renunciar a un trabajo porque no encuentran nada positivo y porque no les está siendo trascendente para su vida. Probablemente solo permanezcan en él por un interés económico y hayan hecho un análisis de cuáles son las cosas que se están perdiendo por permanecer ahí.

Si este es el caso siempre debes hacer una lista de lo que ganas y lo que pierdes al quedarte o al renunciar, especialmente para tu vida personal.

¿Qué debes tener en cuenta antes de renunciar?

Los expertos de recursos humanos señalan que antes de tomar una decisión precipitada, es mejor hacer un pequeño análisis de la situación para no arrepentirse.

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  • Está claro que esta decisión no se debe tomar porque sí. Un compañero mal gestado o un jefe tóxico en el primer día no son señales suficientes para darte la pauta que debes renunciar, porque las personas son dinámicas y pueden cambiar de una jornada para la otra.  Pero si en la entrevista de trabajo te vendieron que el puesto que ocuparías sería de tal manera y es distinto, eso habla a las claras de que has sido engañado. Debes poner sobre la balanza lo que puede cambiar a lo largo del tiempo y lo que no.
  • Analizar si existe alguna solución a corto, mediano o largo plazo es otra carta que debes poner sobre la mesa antes de tomar una determinación. Lo ideal es hablar con tus superiores y plantear la situación de que lo que está sucediendo no era lo que te esperabas y evaluar si pueden darte algún trabajo con el que te sientas más cómodo.
  • Como sucede en una escuela nueva, los primeros días suelen ser duras jornadas de adaptación a un mundo nuevo pero que paulatinamente deben ir resultando familiares y cotidianas. Si evalúas que eso no sucederá con el correr del tiempo, lo primero es recurrir a los jefes para aclarar todo lo necesario y lo segundo evaluarlo de manera personal.
  • Siempre debes pensar en el escenario del futuro más cercano y que harás si renuncias a esta empresa ¿Tienes alguna otra propuesta laboral en mente? ¿Estás dispuesto a vivir sin salario hasta que  consigas un nuevo empleo? ¿Cómo afectará esto tu reputación profesional? Es fundamental que este punto tan importante se discuta en compañía de la familia o de las personas que podrían verse afectadas por esta decisión.

¿Qué debo hacer si ya he tomado la decisión?

Si tu decisión es irrevocable debes aceptar que el camino de aquí en adelante será un poco largo por las miradas y los juzgamientos ajenos, especialmente tus compañeros.  Lo importante antes que nada, es comunicarle lo más pronto posible a la empresa de tu decisión, pues si todavía está fresco el proceso de selección seguramente tienen otro candidato bajo la manga.

Algunos consejos a tener en cuenta:

  • Siempre debes irte de la mejor manera y dejando las puertas abiertas para otras oportunidades. Habla con tu jefe en primera instancia y deja en claro los motivos por los que no te adecuas al trabajo. Siempre pon el foco en que eres tú que no se puede adaptar al trabajo y no hagas ningún comentario negativo sobre el mismo.
  • También se puede presentar una carta de renuncia dirigida a tu superior, donde refuerces todo aquello que planteaste en la reunión personal.
  • Siempre ten en cuenta que las compañías deben buscar una persona que ocupe tu mismo puesto, por ello trata de darles un margen de tiempo para que puedan reemplazar y no queden con tu puesto vacante. Ofrécete de la mejor manera a completar tus tareas por el tiempo que deberás permanecer allí. Ofrecerte para explicarle a la persona que te reemplazará, todas las tareas que vienes realizando, también será una actitud que dejará una imagen positiva.
  • Si alguien te ha referido o recomendado el hecho de que renuncies a un trabajo puede agravar su confianza. Debes hablar con ella y explicarle cuales son los motivos que te hacen abandonar este trabajo.

Una renuncia armoniosa hará que al menos te recuerden con cierta consideración

Debes aceptar que la renuncia anticipada dejará una marca en toda la empresa y que no serás demasiado bien visto, sin embargo existen algunos tips que te pueden ayudar para que sea lo más armoniosa posible y la gente sepa que renunciaste pero al menos actuaste de la manera correcta.

  • Trata de no molestar a tus compañeros de trabajo durante sus horas laborales. Si debes acomodar papeles en armarios compartidos o guardar las cosas que habías llevado a la oficina, será mejor que lo hagas una vez que finalice el horario laboral o mientras tus compañeros están descansando.
  • Continuar trabajando los días que te quedan como si nada hubiera pasado, hará que seas bien visto, pues debes asistir a reuniones y realizar tus tareas. Eso no solo facilitará la transición sino que dejará una buena imagen de ti por si te llegas a cruzar con otros compañeros o jefes en otras empresas.
  • También es válido enviar un correo electrónico a las personas con las que trabajas (clientes, jefes de otros sectores, compañeros de otros departamentos) para informarles que no estarás más en tus tareas y que la empresa pondrá a otra persona para hacer eso.  También puedes armar un documento con instrucciones para que la persona que ocupa tu lugar sepa cómo hacer sus tareas.
  • Si ya sabes quién será la persona que se encargará de tus tareas puedes enviar un mail informando cuál es tu última fecha de trabajo y presentando a la persona que quedará a cargo de las funciones.
  • Nunca olvides de agradecer por el tiempo, aunque sea poco, que hayas compartido en la empresa. Resalta que es un excelente grupo humano y que has aprendido mucho tanto del puesto como de las personas que allí trabajan y que es una valiosa experiencia profesional.
  • Al momento de hablar con tu jefe nunca inventes excusas poco creíbles porque tu imagen se irá por la borda. Es una situación incómoda para ambos y debe ser una comunicación lo más fluida posible.
  • A la hora de renunciar trata de tener un plan en tu cabeza que te permita salir adelante el día después de la renuncia. Esto es una situación que se debe asumir con todas sus consecuencias y si no tienes un plan B probablemente te arrepientas al poco tiempo generándote un gran daño mental.

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