Cómo AHORRAR dinero con un sueldo BAJO [93 trucos]

Qué lindo sería abrir la app del banco y ver números en verde ¿No?

O tal vez tener la tranquilidad de que, pase lo que pase, tienes un respaldo al que acudir en caso de una emergencia.

Vamos, que los beneficios de ahorrar los conocemos todos y nos los han repetido innumerables veces desde que éramos niños. El problema es que del dicho al hecho hay un largo tranco.

Además, está claro que con los salarios miserables que la mayoría de las empresas pagan hoy en día, tener dinero extra a fin de mes es un lujo de pocos.

Los principales trucos para ahorrar con un sueldo bajo son:

  • Poner todo en perspectiva
  • Llevar una planilla de gastos
  • Preparar presupuestos
  • Plantearse objetivos de ahorro
  • Diversificar ahorros
  • Evitar el crédito y las deudas
  • Aprovechar descuentos
  • Reflexionar sobre futuras compras
  • Recortar gastos innecesarios

En este artículo quiero presentarte alternativas y estrategias para que, aunque sea poco a poco, puedas ir haciendo crecer tus ahorros.

Por supuesto que nada sucederá de la noche a la mañana, Roma no se hizo en un día.

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Los expertos dicen que se tarda entre 21 y 66 días en formar un hábito: Y esto claramente lo es.

No te prometo una solución milagrosa, pero si prestas atención a estos consejos y los implementas en tu vida diaria, te aseguro que, a más tardar, dentro de 3 meses comenzarás a ver resultados.

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¡Comencemos!

Pon todo en perspectiva

Primero lo primero: Ningún dato es válido por sí mismo. Todo necesita un contexto.

Este contexto es, a veces, difícil de ver a simple vista.

¿Qué estoy queriendo decir con esto?

Sencillo: ¿Alguna vez te has puesto a pensar cuánto ganas y cuánto gastas por hora?

Ey, hasta puedes pensarlo por día.

Tal vez sea más sencillo verlo con un ejemplo. Como nuestro público viene de muchos países, usemos una moneda y un salario genérico.

Digamos que ganas $1000 al mes, trabajando 40 horas por semana, lo cual serían 160 horas mensuales.

Con aritmética de primaria, podemos llegar a la conclusión de que tu sueldo horario es de $6.25.

Ahora bien, ¿Cuánto tardas en gastar esos $6.25? Estoy seguro que pueden escaparse de tus manos en cuestión de minutos.

¿Ves ahora por qué digo que es toda una cuestión de perspectiva?

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Hagamos, ahora, otro ejercicio. Tomemos el mismo salario de $1000 y supongamos que gastas mensualmente unos $450 en renta del apartamento en el que vives.

Si ganas $6.25 por hora, en una jornada de 8 horas estarías llevándote unos $50. Esto quiere decir que los primeros 9 días hábiles de cada mes (casi dos semanas laborales) tan sólo estás yendo a trabajar para pagar la renta. Ni más ni menos. Recién a partir de tu segunda semana podrías empezar a pensar en otros lujos tales como comer y tomar agua.

Por supuesto que esto es una exageración y tan sólo un ejercicio de pensamiento. No me tomes tan en serio, ni yo lo hago, pero pensar las cosas de esta manera seguramente pueda ayudarte a poner en perspectiva tus ingresos.

Te invito a extender la idea al resto de tus gastos mensuales, seguramente te ayude a analizar su importancia.

Siempre contrasta tiempo contra beneficio.

Lleva una planilla de gastos

Ahora vayamos más a lo concreto. Si crees que tienes un problema de ahorros, puedo asegurarte casi con certeza que tu problema es, en realidad, de gastos.

¿Pero cómo podrías saberlo si no tienes ni idea de lo que hiciste con tu dinero este mes?

Pues simple, lleva una planilla de gastos.

Existen muchas apps que pueden ayudarte con esto, y hasta, si te das mañas, puedes hacerte una linda planilla de Excel.

Cómo lo hagas no importa, lo importante es que te lo tomes seriamente y seas súper riguroso al respecto.

¿Te tomas un café? Lo anotas.

¿Compras comida para el gato? Lo anotas.

¿Donas dinero a tu caridad favorita? Lo anotas.

Nada puede escapar de tu planilla. De ahora en más será tu mejor amiga.

Por supuesto que te recomiendo agregues fecha, rubro del gasto, monto, incluso medio de pago. Cuánta más información puedas recabar, mejor.

A fin de mes, cuando revises todos tus gastos de manera ordenada, podrás tener una visión muy clara de dónde está el problema.

Es por esto que te recomiendo incluyas una columna para los distintos rubros. Si llegado tu análisis descubres que el grupo “Snacks y dulces” se ha llevado el 70% de tu presupuesto, tal vez sea un buen momento para replantearte tus gastos y para llamar a tu nutricionista, claro.

En base a la información registrada, prepara un presupuesto

Una vez con datos más concretos, que has podido extraer de tu planilla de gastos, es hora de organizar un poco las cosas.

Teniendo una noción de lo que te significa cada “rubro” de gastos, tranquilamente podrías asignar un presupuesto a cada uno. Este bien podría ser una suma de dinero determinada, o bien un porcentaje de tu salario.

Pensar estos presupuestos en términos de porcentajes del ingreso puede resultarte mucho más didáctico a la hora de determinar qué es prioritario y qué no.

Recuerda siempre no ser demasiado duro contigo mismo. Puede que los gastos de un mes difieran con los del próximo. Déjate cierto espacio para hacer modificaciones a lo determinado.

En este momento es cuando podrías asignar un presupuesto de ahorro razonable. No te exijas nada extremo y que no vayas a poder conseguir. Un 5% de tus ingresos son un excelente principio.

Lo que más importa aquí es la constancia.

Plantéate objetivos de ahorro

Partiendo desde un orden todo es más sencillo. Este es uno de los puntos más importantes y de los que más sinceridad requieren. Sinceridad contigo mismo.

Es el momento de pensar:

¿Cuál es la finalidad de mi ahorro?

Y teniendo en cuenta ese fin:

¿Con cuánto dinero ahorrado estaría conforme?

Por supuesto que, si la finalidad es tangible y definida, la respuesta a estas preguntas podrá encontrarse mucho más fácil.

Es que, claro, si tu objetivo es comprarte un yate, no digo que vaya a ser fácil, pero podrás tener una noción clara de cuánto dinero necesitas, y en función a esto preparar un sendero de ahorro mensual, con una fecha de finalización estimable.

Si estás al tanto de gastos futuros que tengas pensado llevar a cabo, puedes prepararte un proyecto de ahorro con una fecha de finalización dada. Con esto me refiero desde a un regalo de cumpleaños hasta a la organización de una boda, con todo lo que hay en el medio.

Las complicaciones aparecen cuando no tienes una idea clara de qué es lo que quieres, pero sientes que es una necesidad hacerte de una reserva de dinero por si acaso.

En esta situación, entonces ¿Cuánto deberías ahorrar?

Por supuesto que la respuesta dependerá según la situación de cada persona, especialmente en función de las posibilidades que tenga su familia o relaciones más cercanas para ayudarlo en un momento de necesidad.

Sin embargo, no puedo dejarte sin una respuesta, estaría agravando aún más tu indecisión.

Un buen objetivo, tal vez ambicioso, pero posible es el de ahorrar el equivalente a 6 meses de tu salario.

Con esta reserva monetaria podrías estar preparado para afrontar casi cualquier tipo de contingencia que la vida pudiese cruzar en tu camino. Desde un despido, hasta una enfermedad, o problema de cualquier otra índole.

Una vez conseguidos esos 6 meses de ahorro, si tu ambición se acaba, todo lo que te sobre podrías invertirlo en ti. En darte una buena vida, tranquilo respecto a que estás preparado en caso de que algo suceda.

A largo plazo, y siempre y cuando la situación económica lo permita, este monto podría aumentarse y proyectarse el ahorro para la compra de un automóvil, un apartamento o una casa. Incluso podrías pensar en hacerte tu propio fondo de retiro o ahorrar para la educación de tus hijos.

Lo importante es comenzar con un punto de partida claro y ser constante. El resto irá sucediendo solo.

¿Alguna vez pensaste en diversificar tus ahorros?

Otro punto interesante a tener en cuenta cuando hablamos de ahorros es que no necesariamente tienen que ser un fondo único.

De hecho, no es recomendable.

Mezclar todos los conceptos en un mismo ahorro y luego utilizarlos arbitrariamente según surja la necesidad atenta contra el orden que deseamos.

No digo con esto que tengas distintas cuentas (o escondites en tu hogar) con distintos tipos de ahorros. Lo que quiero decir es que tengas bien en claro cuánto del monto total deseas destinar a cada uno de tus objetivos.

Es que tal vez estés queriendo ahorrar para tu fondo de retiro, al mismo tiempo que ahorras para un viaje o para cambiar el refrigerador.

Uno puede optar por un ahorro donde la necesidad más urgente se lleva la totalidad del dinero guardado, o bien, establecer un presupuesto dentro de los ahorros, dónde, por ejemplo, uno podría designar un 20% de todo lo ahorrado como intocable y destinado a largo plazo.

La composición por supuesto dependerá de ti, cada persona es un mundo ¿Qué tal si decides destinar un 50% de lo que ahorras hoy a un viaje para el año próximo y el otro 50% a un ahorro estable, a largo plazo e intocable?

A mí me parece una idea súper razonable y que podría ayudarte a mantener los objetivos a largo plazo. Es que, si te gastas todo en una cafetera, seguramente comenzar desde 0 a ahorrar para la universidad de los pequeños se verá como un camino cuesta arriba muy empinado.

Evita el crédito y cancela tus deudas

Las tarjetas de crédito son un problema para muchas personas. Es que la posibilidad de diferir el pago hace que muchas veces uno no sea completamente consciente de lo que está gastando, y esto puede llegar a colocarte en una situación delicada.

Si te encuentras desbordado de compras a crédito a menudo, la primera recomendación es que nunca dejes dinero a pagar en la tarjeta. Los intereses que las compañías cobran por este crédito son de otro planeta. Sería irresponsable que te recomendara endeudarte por otro medio para realizar este pago, pero sí te sugiero que siempre evalúes todas tus opciones.

Puedes optar por dejar tus tarjetas en casa y usarlas sólo para compras online. Tal vez no usarlas nunca, o en contadas excepciones como las que mencionaré en la próxima sección.

Incluso podrías acercarte a tu banco y pedir que cancelen tu línea de crédito. Situaciones extremas requieren soluciones extremas.

Una alternativa muy razonable, y para mantenerte en medios de transacción de este siglo, es el optar por una tarjeta de débito.

La ilusión que genera el no estar contando billetes y monedas físicas también existirá, pero en este caso sólo podrás gastar lo que tienes en tu cuenta. No estarás pidiendo prestado a nadie, y mucho menos a una empresa ansiosa por cobrarte intereses sobre intereses.

Aprovecha puntos de tarjetas y descuentos

Toda regla tiene su excepción. En algunos casos será más conveniente aprovechar los beneficios que puedan ofrecerte tus tarjetas de crédito a cualquier otra alternativa.

Por supuesto que debes ser extremadamente criterioso en este caso, especialmente si tienes problemas para controlar tus gastos.

Siempre que el beneficio sea considerable, y la compra tenga sentido ¿Por qué no aprovechar estas ventajas?

Más respecto a situaciones específicas donde utilizar estas ventajas adelante en el artículo.

Tomate un tiempo para reflexionar sobre cada compra y evita los impulsos

Los seres humanos somos impulsivos por naturaleza. Así también somos cambiantes. Cualquier excelente idea de ayer hoy puede parecernos mediocre. Tal vez en un momento anterior no contábamos con toda la información disponible, u olvidamos algún aspecto clave.

¿Qué tiene que ver esto con tus ahorros? Mucho. Es importante que aprendas a controlar tus gastos impulsivos, antes de pensar en recortar cualquier otro.

La mejor opción para conseguir esto es enfriar la cabeza. Cuando sientas que necesitas algo con desesperación no lo compres. Tómate un mes para pensarlo. Si dentro de un mes aún sigues sintiendo esa urgencia por tenerlo, claramente esa era una compra importante para ti. O bien tienes serios problemas de consumismo.

Claro que no todo estará un mes esperándote a que te decidas, especialmente bajo el reinado del marketing moderno, donde generar urgencia en el cliente es casi un mandamiento para el vendedor.

En los casos donde creas o sepas que el producto o la oferta dejará de existir en poco tiempo, déjate 24 horas para recapacitarlo. Duerme, tómate una siesta, dale aire y tiempo a tu pulsión de consumo.

¿Aún la sientes? Ve por ello. Pero te aseguro que hacer de esta práctica un hábito, te llevará a reducir tus consumos superfluos e incluso te forzará a encontrar alternativas más baratas durante el período de aburrimiento que te genere la espera.

Recorta gastos evitables

Sé sincero: Al leer el título de esta sección seguramente se te vino algún gasto recurrente en tu vida que tranquilamente podrías evitar.

Tal vez por comodidad u holgazanería estés perdiéndote de ahorrar un montón de dinero.

Este es un cuento conocido, y no estoy completamente al tanto de su veracidad, pero cuenta la leyenda que allá por los años 90, American Airlines decidió eliminar una aceituna de cada ensalada que se sirviera en sus vuelos. El resultado fue un ahorro de $70.000 en un año.

¿Verdadero? ¿Falso? ¿Importa? Es una linda alegoría que puedes aplicar a tu vida.

A continuación, te dejo una lista de gastos evitables y consejos para ahorrar que puedes tener en cuenta:

  • TV por cable: ¿Cuántas horas de TV miras al día en la era de Youtube y Netflix? Te aseguro que la mayoría de lo que consumas en TV podrás también encontrarlo en internet. Ahórrate un servicio, paga solo por tu conexión a la red de redes.
  • Transporte hacia el trabajo: ¿Y si te mudas cerca de la oficina? ¿Cuánto dinero te ahorrarías en transporte? Ok, la renta puede ser más alta, pero compénsala con el ahorro en viajes. Tal vez valga la pena.
  • Comer afuera en el trabajo: Llévate el almuerzo al trabajo. Deja los almuerzos a fuera para ocasiones especiales.
  • Suscripciones que no usas: ¿Cuántas suscripciones que ya has olvidado pagas por mes automáticamente en tu tarjeta de crédito? Haz una limpieza. Hoy
  • Opta por una suscripción más básica: Tal vez algunos de estos servicios sí te interesen, pero ¿Realmente necesitas el paquete más completo? Esto es aplicable al cable, al plan del móvil, internet, o cualquier otro servicio
  • Gastos de tu vehículo: ¿Alguna vez comparaste el costo mensual de tener un automóvil con el de moverte en Taxi o Uber? Por supuesto que esto depende entre ciudades, pero a veces es algo a evaluar. Muchas otras veces, el considerar disminuir el uso de tu vehículo en favor del transporte público puede resultar en un gran ahorro mensual
  • Compras impulsivas cuando vas al supermercado: Nunca vayas a comprar sin un plan. Mucho menos con hambre. Terminarás trayendo cosas de más. Siempre llévate una lista de compras y ve después de comer. Si puedes hacer las compras online, a un precio similar, mejor
  • Restaurantes: Al igual que con los almuerzos del trabajo. Deja las cenas afuera para ocasiones especiales. Una cena romántica en casa puede darte la misma felicidad.
  • Compra artículos no perecederos por mayor y cuándo estén en oferta. Aprovecha ventajas con tarjetas de crédito
  • Negocia con dinero en efectivo, evita financiarte. Seguramente puedas conseguir un mejor precio o evitarte pagar intereses
  • Ahorra antes de gastar: Apenas llegue tu dinero del mes, separa tus ahorros y paga tus deudas, luego gasta
  • Cambia educación tradicional costosa por capacitaciones online y libros
  • Establece un límite presupuestario mensual para regalos: Ahorra lo que no gastes
  • Impuestos: Contrata un buen contador que revise tu situación impositiva. Por supuesto que la evasión fiscal es completamente ilegal y jamás deberías fallarle al estado. Lo que sí es completamente legal es la elusión fiscal. Esta consta en, siempre que exista la posibilidad, optar por la posición frente al fisco que menos tributos te signifique pagarle

Si no puedes recortar un gasto evitable, ahorra por el mismo monto

Cuando tengas aversión al recorte de alguno de estos gastos y realmente te des cuenta de que es algo innecesario, procura ahorrar la misma cantidad de dinero que te significa.

También puedes aplicar este concepto intertemporalmente. Si un mes gastas de más, el próximo puedes “castigarte” ahorrando por el mismo importe, o un porcentaje de este. Las reglas las pones tú.

Terminarás doblando el gasto y penalizándote a ti mismo. Si eres constante y severo, tarde o temprano terminarás encontrando la forma de achicar el gasto o eliminarlo.

Invierte en ahorro

¿Alguna vez escuchaste decir que lo barato sale caro? Si bien esta no es una realidad universal e irrefutable, la mayoría de las veces este no es un dicho en vano.

Aunque contra intuitivo en principio, muchas veces incurrir en un gasto extra, mientras exista una contraprestación en calidad, es el camino a un mayor ahorro de largo plazo.

Piensa esto, si compras un bien poco durable a $10, se rompe cada pocos meses y debes reemplazarlo ¿No estarías mejor comprando una alternativa de mayor calidad a $50 y que dure años?

Existen muchos consumos en los que falazmente optamos por ahorrar, los cuales, poniéndolos en perspectiva, luego nos terminan significando un gasto mucho mayor.

A continuación, te sugiero una serie de rubros en los que puedes ahorrar comprando productos de calidad:

  • Electrodomésticos: Especialmente en los utensilios eléctricos. Los motores de baja calidad suelen romperse a menudo. Invierte en artículos que duren para toda la vida
  • Muebles: ¿Alguna vez ahorraste en sillas o bancos que al poco tiempo se rompieron? Cuídate de caídas y gasta un extra en mobiliario duradero
  • Colchones: El ahorro aquí no es directo, pero un buen descanso es clave para aumentar tu productividad y tus capacidades para generar y ahorrar dinero. Considera comprar un buen colchón
  • Ropa: La ropa barata destiñe, se rompe o se estira. Busca prendas de calidad, especialmente para aquello que vayas a usar a diario y que más desgaste sufra. Seguramente por un diferencial de precio no muy grande podrás hacerte de vestimenta que te acompañe durante tus próximos 10 años
  • Zapatos: Al igual que con la ropa, los zapatos son la parte de tu armario que más desgaste sufren con el uso diario. Invierte en un buen par que soporte el maltrato diario durante años
  • Carteras y equipaje: ¿Viajas a menudo? ¿Cuántos viajes en promedio soportan tus maletas? Una de calidad podría acompañarte a infinidad de destinos sin necesitar un reemplazo. Lo mismo es aplicable a las carteras y bolsas que usas para trabajar a diario
  • Lentes y gafas de sol: Un marco durable puede ser para toda la vida. Además, un buen cristal protegerá tus ojos de una mayor cantidad de factores y será menos propenso a romperse
  • Artículos deportivos: La mayoría de los artículos deportivos son pasibles a un rápido desgaste, la diferencia principal con los productos de mayor calidad es su durabilidad Además de mejorar tu juego, protegerte de mejor forma o ser más cómodos, implementos deportivos de calidad ayudarán a tus finanzas
  • Comida: Una buena alimentación, tal como un buen descanso, es central para mantener tus niveles de energía altos y tu cerebro en foco. No digo con eso que comas afuera todos los días, pero intenta revisar tu alimentación. Evita productos procesados, opta por lo orgánico
  • Servicios de salud: ¿Tienes problemas con una muela? No ahorres en arreglarla. Invierte en medicina de calidad. Nada es más valioso que tu salud. Además, un mal diagnóstico o tratamiento puede generarte mayores problemas y costos a largo plazo
  • Vehículos: Un auto viejo puede salirte más caro que un 0km. Las roturas diarias y el costo de repuestos fuera de garantía pueden realmente afectar tus ahorros. Haz tus números, evalúa invertir en un vehículo moderno. Incluso podrías evaluar el costo del combustible y la posibilidad de optar por movilidad eléctrica

Invierte en tu cerebro

Invertir en calidad es también invertir en ti.

¿Qué mejor forma de mejorar tu situación económica que sumando herramientas a tu arsenal?

Edúcate, aprende cosas nuevas que amplíen tu perspectiva del mundo. Fórmate para realizar nuevos trabajos o especialízate aún más en lo que sabes hacer.

Prepárate para un futuro donde las máquinas vendrán a por los empleos de menor capacitación. Puedes ver nuestro artículo sobre el efecto de los robots en el trabajo haciendo click aquí.

Mark Cuban, millonario conocido por su aparición en Shark Tank recomienda leer “The Only Investment Guide You’ll Ever Need” de Andrew Tobias.

Los libros y los ebooks son tus mejores aliados si el presupuesto apremia.

Empieza a ganar más para ahorrar

Seamos sinceros, por muchos conceptos útiles que te facilite en este artículo, si tu salario apenas puede pagar tus necesidades básicas, ahorrar siempre seguirá siendo un sueño.

La voluntad es lo principal, pero la realidad muchas veces la limita.

Una vez escuché a Jay Leno decir que de joven tenía dos trabajos. Uno para vivir y otro para ahorrar. Me pareció un concepto muy interesante.

Por supuesto que llevar adelante dos empleos no es para cualquiera. Depende muchísimo de tu estructura familiar y la disponibilidad horaria que uno posea.

Sin embargo, no necesariamente este segundo empleo para ahorrar tiene que ser en relación de dependencia o de 40 horas semanales.

Bien podrías realizar trabajos por encargo o encontrar algo que te interese y desempeñarte en tu tiempo libre haciendo eso.

En Curriculado tenemos un artículo con un montón de trabajos que puedes hacer desde tu casa para ganar dinero extra. Puedes verlo haciendo click aquí.

Otra forma excelente de comenzar tu proceso de ahorro es deshaciéndote de todo aquello que no usas en tu casa.

No, espera, no lo tires. Véndelo. Ahorra ese dinero.

Sea cuanto sea, es mejor que 0 y eso ya es muchísimo para motivarte a empezar a ahorrar.

Negocia tu salario en el trabajo

Pues claro, si la idea es ganar más esta debería ser una de las primeras alternativas. Junto a lo anterior, si puedes convencer a tus superiores de darte un aumento, mejorarás mucho tus posibilidades de ahorro.

Haz de cuenta que sigues ganando lo de antes y ahorra el resto.

Una buena forma de conseguir una mejora salarial es asumiendo más responsabilidades. Pídele una reunión a tu jefe, coméntale que estás preparado para hacerte cargo de más tareas, o de tareas más complejas.

Prepara tu discurso, es el momento de venderte. Presenta los motivos por los que te mereces un aumento y justifícalos con los resultados que has obtenido en este último tiempo.

Por supuesto que el éxito no está asegurado, jamás. Pero intentarlo es el primer paso. Sentarse a esperar rara vez trae resultados.

Si el crecimiento dentro de tu empresa está limitado, puedes esperar a que la oportunidad surja, o bien comenzar a buscar un nuevo empleo.

Nunca es tarde para empezar de nuevo. Eso sí, recuerda que lo habitual es pretender una mejora salarial del 20% a la hora de cambiar empresas. Por menos, tal vez estés mejor en tu empleo actual donde ya conoces todo.

Invierte tus ahorros

¿Sabías que tus ahorros cada día valen menos?

Salvo casos y períodos especiales, la norma en la economía mundial es que todos los países transiten un proceso denominado “Inflación”.

La inflación es la pérdida del poder adquisitivo de sus monedas. Es decir, año a año el dinero vale cada vez menos. Un claro síntoma y consecuencia tangible de esto es la suba de precios.

Los precios rara vez bajan (de manera permanente, por supuesto que existen rebajas y liquidaciones).

La única forma que tienes de resguardar tus preciados ahorros de esta situación es invirtiéndolos. Así, a largo plazo podrás conservar el poder de compra de tu dinero.

Por supuesto que toda inversión requiere de asesoramiento idóneo, es por esto que te ruego te mantengas alejado de esquemas para que te hagas rico rápido y gurúes de internet y redes sociales con promesas de ganancias exorbitantes.

El sentido común indica que, si existiese un negocio tan rentable, ellos tendrían todos los incentivos para aprovecharlo con exclusividad y ningún para compartirlo contigo.

Cuando se trata de tus ahorros, acude a bancos, entidades financieras y operadores de bolsa con trayectoria. Busca reseñas online. Haz todas las preguntas que necesites para sentirte cómodo.

Y por sobre todas las cosas, comprende que inversiones seguras tienen retornos bajos. Por desgracia la magia no existe.

Ahora, si tienes cierta afición al riesgo y quieres experimentar en territorios desconocidos o donde no hay ninguna certeza de que tu dinero no vaya a desaparecer: Limítalo al 10% de tus ahorros y haz de cuenta que ese dinero ya está perdido.

Si ganas, genial, pero no te emociones. Sigue siendo responsable. Resultados extraordinarios suelen ser de ocurrencia extraordinaria también.

Si pierdes, es lo mismo, ya te habías despedido de ese dinero.

93 trucos para ahorrar

A continuación, te propongo una lista de trucos que puedes poner en práctica para desafiarte a ahorrar.

Algunos tal vez se apoyen sobre las cosas que tratamos hasta ahora, otros puede que te parezcan un tanto alocados, pero lo importante es estimular el cerebro y pensar fuera de la caja.

Aquí están nuestros 93 trucos para ahorrar:

  1. Tómate un día por semana donde te obligues a no gastar ni un centavo
  2. Utiliza Google flights o Skyscanner para encontrar los vuelos más baratos
  3. Llama a tu operador de TV por cable, internet o teléfono móvil y diles que te quieres dar de baja, seguro te ofrecen un descuento
  4. Regatea todo. Desde la renta hasta un par de zapatos. Si ofreces efectivo puedes llegar a conseguir resultados extraordinarios
  5. Ahorra un centavo hoy, mañana dos, pasado mañana tres. Así por un año.
  6. Consulta en tu banco para asegurar tu teléfono móvil. Si eres propenso a romperlo o hay riesgo de que te lo roben, podrías ahorrarte mucho dinero
  7. Siempre compara y revisa precios históricos. Camelcamelcamel es una buena herramienta.
  8. Aprovecha la agenda cultural de tu ciudad, disfruta actividades y eventos gratis
  9. Usa descuentos para todo. Para compras online puedes aprovechar el plugin Honey que automáticamente los encuentra para ti
  10. Abandona carritos de ecommerce. Es muy probable que al poco tiempo te envíen un email ofreciéndote un descuento para que completes la compra
  11. Deja de fumar
  12. Deja las drogas
  13. Busca alternativas gratis a todo software pago que uses
  14. Adhiérete a todas las tarjetas de socio que te ofrezcan si eres cliente de la empresa
  15. Comienza a sumar millas si eres viajero frecuente
  16. Aprovecha los puntos de tus tarjetas de crédito
  17. Sólo lleva efectivo cuando salgas y vayas a tomar alcohol
  18. Planifica tus comidas con anticipación
  19. Compra comida con fecha de caducidad cercana. Suele ser más barata
  20. Cocina con una olla a presión, es más rápido
  21. Lleva tu propia bolsa al súper
  22. Compra ropa fuera de temporada, abrigos en verano, pantalones cortos en invierno
  23. Compra ventiladores y aires acondicionados en invierno, calefacción en verano
  24. Compra comida en cantidad y congela por porciones
  25. Prueba cortes de carne más baratos
  26. Opta por marcas blancas. Pruébalas, muchas veces la calidad es muy cercana a la de las primeras blancas
  27. Reduce el consumo de agua de tu inodoro rellenando el tanque con un ladrillo
  28. Ve a la biblioteca pública y lee gratis
  29. Compra medicinas genéricas. Los componentes activos son los mismos
  30. Evita los costos de extracción en cajeros automáticos
  31. Produce tu propia comida. Planta frutas y verduras en el jardín
  32. Haz dieta vegetariana 3 días a la semana
  33. Mantén el tanque de tu vehículo por la mitad. Llenarlo suma peso y aumenta el consumo, tener poco combustible puede traer problemas mecánicos
  34. Baja las ventanillas cuando vayas despacio, usa el aire acondicionado cuando vayas rápido. Es la forma más eficiente de administrar la energía
  35. Cambia el filtro de aire de tu auto
  36. Procura tener tus neumáticos inflados, esto mejora el consumo
  37. No desaproveches lo último de tu pasta dental. Corta el envase y aprovéchala
  38. Muchas tiendas ofrecen pagarte la diferencia si encuentras el mismo producto más barato en otro lugar
  39. Ahorra electricidad. Usa lámparas de bajo consumo, abrígate en lugar de subir la calefacción, desconecta electrodomésticos que no uses
  40. Baja la temperatura del agua caliente de tu casa. Esto puede ahorrar mucha energía
  41. Prepara tus propios productos de limpieza mezclando y rebajando concentrados
  42. Si eres estudiante, aplica a todas las becas que encuentres
  43. Cancela tu suscripción al gimnasio. Puedes hacer lo mismo en tu casa
  44. Comparte Netflix y Spotify con un amigo. Dividan el costo
  45. Organiza carpools con tus compañeros de trabajo
  46. Compra usado todo lo que tenga sentido
  47. Ve a caminar a un lugar bonito en vez de comer afuera
  48. Toma menos agua embotellada, si tu agua corriente es potable o utiliza un filtro
  49. Intercambia ropa que ya no usen más con tus amigos
  50. Renta equipos que no utilizas a menudo, como cámaras, taladros, etc.
  51. Renta tu espacio para estacionar
  52. Estudia cosas que te interesan en Youtube o demás recursos gratuitos. No pagues cursos
  53. Revisa y analiza detenidamente los descuentos. Muchas veces son engañosos
  54. Si vas a salir a comer utiliza páginas que ofrezcan descuentos en tu reserva como El Tenedor
  55. Lleva tu propio vino cuando comas afuera. Muchos locales permiten que lo hagas pagando un pequeño monto
  56. Pide para llevar toda la comida que sobre cuando comes afuera
  57. Invierte en aislamiento en tu casa para ahorrar energía
  58. No climatices habitaciones donde no hay nadie
  59. Lleva una vida sana, ahorra en medicina
  60. Dale de baja a tu teléfono fijo
  61. No compres garantías extendidas
  62. Usa agua fría para lavar tu ropa
  63. Considera incorporar paneles de energía solar
  64. Evita toallas de papel, usa de tela en su lugar
  65. Ahorra en papel higiénico comprando un bidet
  66. Toma menos alcohol
  67. Compra artículos electrónicos reacondicionados con garantía
  68. Anticipa la compra de regalos, compra con meses de anticipación, aprovecha rebajas
  69. Usa más tu bicicleta
  70. Repara la ropa vieja, en vez de regalarla y comprar nueva
  71. No gastes de más en entretenimiento para tu niño pequeño
  72. Participa de subastas
  73. No dejes que tus emociones controlen tus gastos. No te regales cosas para sentirte mejor
  74. Procura conservar bien mantenidos tus objetos. Es más barato que repararlos cuando se rompan
  75. Elimina tus datos de tarjeta de crédito de las tiendas online que más frecuentas. Haz que sea necesario el tedio de ingresarlos cada vez que vas a comprar algo
  76. No vayas a centros comerciales, compra en negocios locales
  77. Opta por un vestuario minimalista
  78. Si algún amigo o familiar puede hacer las reparaciones de tu casa, no gastes en contratar a alguien
  79. Corta tu propio cabello
  80. Usa hojas de afeitar simples. Son todas iguales
  81. Aprovecha todos los beneficios corporativos que tu trabajo ofrezca
  82. Evita multas de velocidad
  83. Múdate a un lugar más pequeño
  84. Busca un camino nuevo a tu casa desde el trabajo si tienes gastos impulsivos recurrentes en el viaje
  85. Cambia los apósitos femeninos por una copa menstrual
  86. Desconecta todos tus aparatos que se queden en stand by
  87. Revisa las etiquetas energéticas de los productos eléctricos que compres
  88. Aprende mecánica para reparar tu coche
  89. Aprende a reparar las roturas de tu casa
  90. Aprende a reparar cualquier cosa con un tutorial de Youtube
  91. Cuando viajes reserva un Airbnb, son más baratos que los hoteles
  92. Viaja en temporada baja y a destinos poco populares
  93. Aprende a decir que no a eventos sociales que no puedes pagar

Por último: No dejes de vivir tu vida

Luego de todo lo hablado en este artículo, es importante cerrar con una recomendación realista.

No siempre uno podrá ahorrar todo lo que le gustaría. Muchas veces por indisciplina, muchas otras por cuestiones de fuerza mayor.

Lo importante siempre en este tipo de cuestiones es el proceso a largo plazo y no lo que se pueda conseguir de inmediato. Si te enfocas demasiado en el día a día, la experiencia será sumamente negativa.

Prioriza tus vínculos con la gente que quieres, el dinero va y viene. Mucho mejor si viene, pero si por un tiempo tiene que irse, ya vendrán momentos mejores.

No dejes de lado tus sueños por el objetivo de la libertad financiera. Muchas veces las prioridades impuestas por la sociedad no se alinean con las propias. Sé tú mismo.

Vive y deja vivir, aprovecha tu juventud.

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